Me acordé de vos. No te olvido, ni la música.
Odio el sol de las 10 de la mañana,
el viento en mi cara y las piedras en mis zapatos.
Odio los fines de semana que me dejan mas tiempo para pensar en cosas innecesarias,
y la mala ortografía.
Odio la risa de mariposa,
y el morado combinado con celeste.
Odio la forma en la que lo sueño y lo extraño,
y no me acostumbro a estar sin él.
Odio no escuchar su voz, no sentirlo supirar,
las noches sin su risa; y aun asi sentirlo como parte de mi.
Odio el calor por las tardes
y las noches de luna oculta.
Odio el resaltador amarillo de Pelikan,
y el lapicero de pinoccio que compré en Italia.
Odio la no-tan-buena relación que llevo con mi madre,
y comenzar a olvidar la voz de mi padre.
Odio recordar su nombre y que la nostalgia invada mi cabeza,
respirar su esencia cuando dejo los párpados caer.
Odio la forma en que los días pasan,
y las horas no me dan tiempo de despejar mi mente.
Odio las mentiras y ser tan buena diciéndolas,
hasta el punto de muchas veces no poder evitarlas.
Odio hallarme sin sombra,
y perderme en las tinieblas.
Odio los gritos de angustia,
y la voz pasiva de Joaquín que me lo recuerda mas de la cuenta.
Odio perderme y encontrarme sola.
Odio que me idealicen, que generalicen,
que piensen sin pensar.
Odio los escritos de Paulo Cohelo
y al demasiado-chevere de Efraim Medina.
Odio que mi ex sea un patán y no se haya dado cuenta.
Odio las películas con finales malos y los libros sin arranques lo suficientemente fuertes como para causar algo en mi.
Odio la acción como tal.
Odio perderme en la noche, pensar de mas y cada vez dormir menos.
Respirar obligada. Sentirme agobiada.
La impotencia de Ale,
y al final... saber que sigo sola; como siempre.
Odiar ese querer y aprender a amar... me dijo un conocido alguna vez..
Aquí estoy yo;
Sentada en medio de la noche celando a la luna que llora en silencio.

