Hoy es 19 y la vida no se me hace fácil, mi puño: tan normal, tiembla como nunca antes, veo borroso, la cabeza me duele y me da vueltas.
Me bloqueo y siento que te necesito ahora mas que nunca. Necesito tus labios delgados, la suavidad de tus manos, y tu mirada expresiva; cerca de mi.
Los meses pasan y los años se van. Necesito parar el tiempo.
Pasar de los colores al blanco... al rojo; algo fijo y preciso.
No me mires así, no me juzgues por ser esto en lo que me he convertido al no tenerte a mi lado. Pero es que los años pasan y tu ausencia cada vez se hace mas infinita; y lo infinito es demasiado y ahora soy muy débil: vulnerable.
Ya me perdí hace mucho entre esas nubes que pintamos una vez sobre el techo de nuestros pensamientos.
Buscando-te me perdí, es cierto y eso me pasa por andar soñando con tu regreso, con tu voz y con tu risa mientras estoy despierta.
Miro hacia arriba y la cabeza se me va para atrás.
Con un Just let go, let it go dentro de mi cabeza, el corazón le envía impulsos a mi diestra para decirme que es imposible porque aún te llevo conmigo, porque eres parte de mi; de lo que soy.
Desde las raíces rojizas, el contorno de una nariz que me hace inconforme... hasta el final del cuerpo: en la planta del pie, un diminuto lunar.
Todo esto es inevitable. Los mareos, los dolores y la confusión que invade mi cabeza cada vez que llega esta fecha, mientras que cada mes se hace mas corto.
No me mires así, papá.
Porque el temor que llevo dentro... no me deja seguir.
Siempre me gustó tenerte a mi lado... era como soñar; un sueño eterno.
Hacia frio.
Lo recuerdo porque cada vez que hacia un movimiento en falso las sabanas rozaban mi delicada piel y erizaban los diminutos vellos de mi cuerpo. Desde la espalda, hasta...
Era de noche.
El cielo habia oscurecido mas temprano que nunca, el día habia muerto; se habia hecho mas corto como si intentara ocultarse discimuladamente para dejarnos cumplir deseos y hacer promesas, promesas que con el tiempo el viento se llevaría mas allá de Israel, de tu piel.
Y a tu lado, mi vida eterna.
Eterna como la noche que se avecinaba. Ibamos a ser dueños de la noche, de la luna, del silencio de los dos.
Dormías. Al menos eso creía.
De un momento a otro llegaste... tan silencioso, tan tímido, tan inesperado como siempre. Tomaste mi cabello y dejaste que se deslisara por entre tus dedos. Te sentí inhalar.
- Me encanta tu aroma, mujer.
- Liberé un ligero gemido por entre mis labios, estaba casi dormida cuando se acercó.
Comenzó a susurrarme al oído todas aquellas cosas que queria hacer-me con sabor a miel, con olor a deseo intenso.
Intenté opacar sus palabras, pero se negó.
-Serenate, no pienses. Abrele los brazos a la noche y entregate. Lo que hoy quiero es perderme en tu piel, contar tus lunares, memorizar tus ojos y sentirte sonreir.
Sentí sus manos inquietas buscar mi piel bajo cobijas unicolor. El color de la noche hechicera.
Su voz aterciopelada deleitaba mi alma, mientras pasaban los segundos...perdía la noción del tiempo y yo simplemente me dejaba llevar.
Ese cosquilleo en mis oidos... no necesitaba mas.
- Ni Neruda por ser neruda... -me mordió lentamente y gemí-
- Te dije que no pensaras.
Ya luego eramos dos, menos que dos, uno.
Nos susurrabamos amor, nos susurrabamos deseo, nos susurrabamos la noche.
-Susurrame tus labios - Le dije suavemente al oido- Mientras le regalaba la luna y los luceros.
Tu me regalabas tu voz. Con cada sentimiento y cada movimiento lento, con cada palpitar. Resucitar con cada suspiro.
Mientras el sol atraviesa el plano del horizonte y pasa de lo visible a lo invisible.
Cuando la temperatura baja hasta casi congelar nuestros pensamientos y aun así tus labios me llaman.
Mientras la temperatura de nuestros cuerpos aumenta, te invito a exponer nuestros sentidos. Dime lo que sientes. Acariciame.
Bésame para unirme a un mundo de magia y fantasía.
Tocame, despacio, lentamente y sin temor con tus manos impacientes, con tu ternura de niño, con tu corazón.
Mirame, mas allá de los ojos, mas allá de nosotros, juntos y exhaustos.
Escuchame, entre susurros, cada gemido. Inhalar y exhalar.
Quiereme... y esta vez no te cohibas.
- Antes de irte, déjame escucharte primero, si?
/ Emitir sonidos formando frases sin sentido, para no decirle lo que siento en realidad /
-Listo me escuchaste?
- me matan esos cambios de voz tuyos, te lo juro que si
- jajaja!
- dale sigue hablando
- me gusta cuando hablo yo, y a la vez te escucho
- ja por mi "acento indescriptible"?
- puede ser ... si, entre otras cosas
- entre otras cosas?
- te gusta el atún?
-te gusta evadir los temas?
-te gustan los besos?
-me vas a mandar uno?
- algún día te daré uno. . .
- si entre otras cosas, tu jah o la forma en la que te despides
-y si me mandas uno ahora para dejarme con las ganas?
- no creo
- bueeno
- que tienen mis cambios?
- de voz?
- ahá
- pues.. es que digamos que tu voz es el tiquete a una montaña rusa
Y no te miento
Hoy voy a escribir en voz baja para decirte lo que pienso de esto.
Y que? si creamos un nosotros donde no lo hay. Escribir un libro que nadie mas lea ademas de nosotros. Si, nosotros.
Y que? si nos alejamos a esa cueva de la que tanto hablamos y hablamos.
Y que? si dejamos atrás el tabú y aceptamos que esto no es mas que nada.
Y todo a la vez.
Yo tampoco te conozco.
Igual y percibimos lo que pasa. Escribimos letras mudas para que entre sueños las cantemos sin parar, juntos. Y al ritmo de la música bailar y bailar, mientras volamos entre nubes de colores y olores palpables.
Brillo de luna. Mago de la noche.
Sueña conmigo que anoche. . . soñé con vos.
Aquí estoy yo;
Sentada en medio de la noche celando a la luna que llora en silencio.

